Carta 1
Sentado ante el televisor, mis manos van directas a la boca. Una manta raida me cubre de los pies hasta el cuello. Debajo unos calconcillos qu hace días piden un lavado. El amarillo ha empezado a fluir dejando de lado el último blanqueado. Todo es impredecible. Mi mano no le teme a nada y cuando nota que mis dientes empiezan a buscar un resquicio de uña que morder, se esfuezan en manterse erectas.
Un pequeño corte en el dedo pulgar provoca un momento de duda, sin embargo la otra mano para evitar cualquier posibilidad de rebelión fuerza al dedo con el pequeño corte a entrar en la cueva.
Un mordisco fuera de lugar hace terminar un buen pedazo de mi dedo pulgar dentro del vaso de vino,que medio vació se mantiene en el mismo lugar desde hace ya unos días. Cuando intento cogerlo arranco también una parte del periódico que hacia de posavasos.
Llaman a la puerta, a esta hora sólo puede ser la fulana del piso de arriba que viene a trabajarme un servicio. Abrá tenido una buena noche. Sabe que no le voy a pagar, pero a pesar de ello le gusta hacer la obra de caridad del día.
Lo que no sabe es que esta vez v a ser distinto...
Continuará

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